Gerard y Haití de cara al Sol

- Gerard y Haití de cara al Sol

A finales del año 1987, poco antes de las votaciones que pondrí­an punto final al proceso electoral apadrinado por el general Henry Namphy, el sociólogo Gerard Pierre-Charles, en entrevista concedida en República Dominicana, dijo que la mayorí­a de los haitianos se abstendrí­an de ir a las urnas y que los militares seguirí­an en el mando aunque una figura civil asumiera formalmente la Presidencia de la República. En efecto, Leslie Manigat, juramentado el 7 de febrero de 1988 tras unas elecciones que no fueron tal cosa, gobernó maniatado por el Ejército, que lo derrocó en junio de ese mismo año.

Era un gran analista polí­tico Gerard Pierre-Charles. Los años en que fue profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México y su bien ganado prestigio como intelectual en toda América Latina y en otras latitudes, jamás lo hicieron renunciar a su condición de haitiano militante y comprometido con el destino de su paí­s.

Esto explica que, al momento de su muerte, el pasado domingo en un hospital de Cuba, contara con el respeto y la admiración de intelectuales y polí­ticos que no compartieron sus posiciones en torno a la injerencia de las grandes potencias en Haití y al papel de los organismos internacionales en la crisis polí­tica en ese paí­s. El diario Granma lo describe como un gran intelectual de América y un leal amigo de Cuba.

La quema de su biblioteca, que era patrimonio del pueblo haitiano; el tiroteo contra su residencia en Peggy Ville, Puerto Prí­ncipe y las amenazas contra la vida de este sociólogo, incidieron en la pérdida de prestigio y de apoyo del gobierno de Jean Bertrand-Aristide en los inicios de esta década.

Fue uno de los forjadores del proyecto polí­tico que condujo a la victoria electoral de Aristide en diciembre de 1990, pero el apego al autoritarismo mostrado por quien fuera primero un curita de los pobres y luego un gobernante comprometido con el proyecto imperialista y millonario en dólares, lo convirtió en su decidido enemigo.

El nombre del sociólogo nacido en la hermosa ciudad sureña de Jacmel y fallecido en Cuba, no puede separarse de la imagen del Haití que hoy padece abandono, miseria, muerte e intervención.

Desastres naturales como el desbordamiento del rí­o Soliette y el azote del huracán Jeanne, en alianza con la injusticia y la desigualdad que no mencionan en este contexto las agencias de prensa, han dejado miles de muertos durante el presente año. Y, claro, han hecho crecer el hambre centenaria, derribado techos y destruido ajuares a sobrevivientes que no concebí­an que la pobreza podí­a mostrarles un rostro más cruel y tornarse más dura que lo que por generaciones habí­a sido.

En este territorio, los 3 mil efectivos integrantes de una mal llamada fuerza de paz creada por la Organización de las Naciones Unidas (Onu) están libres de todo mal, excepto de la tensión creada por los brotes de violencia que surgen de la anarquí­a y de la presencia de bandas armadas, muchas de las cuales fueron entrenadas y surtidas por el poder estadounidense como paso previo a arrebatar el protagonismo a Aristide. La mal llamada comunidad internacional proyecta reforzar la ocupación con otros 3,700 soldados. ¡Insultante ensayo de intervención!

En las notas sobre Jacques Stephen Alexis, Gerard Pierre-Charles, al hablar del sacrificio de este novelista, patriota y militante comunista asesinado por la dictadura de Duvalier, sitúa en las playas del noreste de su paí­s el inicio de la tragedia de esta América. A propósito, dice:

"Fue el primer punto del Nuevo Continente al que llegaron, con Cristóbal Colón, la espada y la cruz del Occidente cristiano? Fue también el trampolí­n utilizado por aquellos filibusteros y corsarios franceses de la isla de la Tortuga para la conquista de la parte occidental de Santo Domingo. Uno de los primerí­simos territorios de nuestra América que fueron codiciados por los grandes vecinos del Norte, deseosos de establecer en él una base de dominio sobre el Canal del viento y el Istmo de Panamá".

Gerard define en pocas palabras el inicio del proceso de colonización y el apetito imperialista por nuestras tierras.

No es preciso coincidir con las posiciones polí­ticas que sostuvo en los últimos años este ensayista que además fue militante y creador de belleza para honrar su memoria y reconocer su honestidad y valor personal.

Un gobierno tí­tere pronuncia una despedida formal, y para los hombres y mujeres conscientes del continente queda la tarea de rescatar los elementos liberadores contenidos en su obra. Esos no serán borrarados por el tiempo ni sucumbirán en la sombra de una parte de su acción polí­tica. Hasta siempre, profesor. Lillian Oviedo/El Nacional de Ahora 13-10-2004.

- Publican semblanza del intelectual Gérard Pierre-Charles

"Gerard Pierre-Charles es una figura democrática latinoamericana de dimensión continental", afirmó en enero de 2003 el entonces canciller mexicano Jorge Castañeda al otorgar al intelectual haitiano la Medalla del Aguila Azteca, la principal condecoración del gobierno mexicano.

Así­ subraya una semblanza publicada por el diario francés Le Monde escrita por el periodista Jean Michel Caroit, la importancia que ha tenido para el desarrollo intelectual y polí­tico de la región el recién fallecido Pierre-Charles.

Gérard Pierre-Charles murió el domingo 10 de octubre a los 68 años. Falleció de un ataque cardí­aco en un hospital de La Habana, Cuba, donde habí­a sido hospitalizado de urgencia. Será enterrado el sábado a las 10 de la mañana en Puerto Prí­ncipe.

Nació el 18 de diciembre de 1935 en Jacmel, al sur de Haití. A los diez años fue ví­ctima de la tuberculosis y luego de poliomielitis, por lo cual se vió obligado a utilizar muletas durante toda la vida.

Militante de la Juventud Obrera Católica, Pierre-Charles participa en la creación de un movimiento sindical en los años 50. En 1959, funda junto al escritor Jacques Stephen Alexis y el economista Gérald Brisson el Partido de la Lucha Popular, de orientación marxista, que procura unir a los jóvenes militantes contra la dictadura de Francois Duvalier, y que luego dará nacimiento al Partido Unificado de los Comunistas Haitianos (PUCH).

Enfrentado a la sanguinaria represión de los "tontons macoutes" - escribe Caroit en Le Monde - Gérard Pierre sale en 1960 hacia México, donde inicia estudios de economí­a.

En México vive los siguientes 26 años de su vida. Trabaja como profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), publica más de 20 libros, entre ellos su clásico "Radiografí­a de una Dictadura", y se afirma como uno de los grandes intelectuales progresistas latinoamericanos.

Allí­ también organiza, en 1971, en primer encuentro entre universitarios haitianos y dominicanos. Junto a su esposa, la historiadora Suzy Castor, nunca dejará de trabajar por el acercamiento de los dos paí­ses que habitan en la isla La Española.

Al regresar a Haití, en 1986, tras la caí­da de Jean-Claude Duvalier, Gérard Pierre-Charles se integra a la lucha por la democratización de Haití. Al tiempo que cae el Muro de Berlí­n, rompe con el PUCH y apoya la candidatura de un joven sacerdote partidario de la teologí­a de la liberación, Jean-Bertrand Aristide, quien entonces es electo presidente en diciembre de 1990. Muchas divergencias los dividen posteriormente, enfatiza el reportaje de Le Monde.

Contra la voluntad de Aristide, Pierre-Charles trabaja duramente por estructurar el movimiento Lavalas como un partido moderno. Durante los tres años del golpe de Estado militar, de 1991 a 1994, lucha con coraje por el retorno del presidente exiliado, pero sus relaciones terminan por alejarse después de la victora de la Organización Polí­tica Lavalas, fundada por Pierre-Charles, en las elecciones legislativas de 1995.

La ruptura se consuma en el año 2000 cuando Jean-Bertrand Aristide obtiene un segundo mandato presidencial . El economista e intelectual denuncia las acciones dictatoriales del ex sacerdote y se coloca a la cabeza del nuevo movimiento opositor, Convergencia Democrática, que se proclama socialdemócrata.

El poder - afirma Le Monde - reacciona con violencia y en diciembre de 2001, su casa, su centro de investigaciones y la sede de su partido son incendiados por las milicias de Aristide. "Aristide traicionó todos los valores morales que lo llevaron al poder en 1990. Se ha convertido en ser perverso y maléfico", decí­a recientemente Pierre-Charles al periodista Jean-Michel Caroit.

Optimista en la adversidad, no dejaba de expresar su dolor por la incapacidad mostrada por los haitianos en resolver sus problemas.

"Una intervención extranjera es dura, dos son demasiado", decí­a este hombre, "cuya sonrisa y la fuerza tranquila han atraí­do a muchos extranjeros". Le Monde/Clave Digital 13-10-2004.
- Ex rebeldes haitianos amenazan con avanzar hacia Puerto Prí­ncipe
Un ex soldado amenazó con avanzar junto con su milicia hacia la capital haitiana a fin de poner fin a la violencia que ya ha causado por lo menos 46 muertes, lo que podrí­a llevar a enfrentamientos con simpatizantes del derrocado presidente Jean-Bertrand Aristide y con las fuerzas de pacificación de las Naciones Unidas.

La declaración del ex sargento del ejército Joseph Jean-Baptiste fue
difundida en una grabación defectuosa por la estación privada Radio Vision 2000, y acrecentó las tensiones en la capital después de su primer dí­a de relativa calma en dos semanas.

Puerto Prí­ncipe ha estado acosada por enfrentamientos armados y
decapitaciones desde una manifestación del 30 septiembre en conmemoración del golpe de estado de 1991 que derrocó a Aristide. El ex sacerdote huyó de su paí­s nuevamente el 29 de febrero después de una revuelta de tres semanas en que decenas de personas fueron asesinadas, entre ellas policí­as acusados de respaldar a Aristide. Listí­n Diario 13-10-2004/Portada