La otra historia : Las fronteras

- La otra historia : Las fronteras

La frontera no es una lí­nea. La frontera no es siquiera una región. La frontera domí­nico-haitiana es una sucesión de regiones y de espacios con sociedades campesinas y pueblerinas muy distintas.

Muchas razones pueden darse para explicar por qué en vez de ser una nación de navegantes y pescadores los dominicanos se convirtieron en una nación de agricultores, criadores de ganado y explotadores de bosques.

También es cierto, aunque casi nadie lo dice, que los dominicanos viven de espaldas a la frontera con Haití. Para la gran mayorí­a de la población la frontera es misteriosa e invisible, lejana y desconocida.

Aún los que la han visitado o recorrido hablan de ella como si comprendiera una sola realidad social y una misma unidad geográfica.

En realidad, no es así­. La frontera dominico-haitiana no es una, sino varias, y si tuviéramos que señalar una marca definitoria esta lo serí­a su permanente discontinuidad.

Desde la capital de la República, y aún desde los mismos pueblos del interior, la gente que no conoce la frontera la ve en los mapas y habla de ella como si fuera solamente, como dicen algunos, la lí­nea que nos separa de Haití o, como dicen otros, que nos une a ese paí­s.

La frontera, sin embargo, no es una lí­nea. La frontera no es siquiera una región. La frontera domí­nico-haitiana, tal como la conocemos los que la viajamos, exploramos o caminamos todo el tiempo, es una sucesión de regiones y de espacios que tanto unen como separan a estas dos naciones.

La velocidad con que crecen estos asentamientos humanos sólo puede explicarse por la atracción que ejercen los programas de construcciones y de ayuda social en el lado dominicano y por la polí­tica de convivencia domí­nico-haitiana ejecutada durante los últimos años.

Cada dí­a que pasa, la frontera o, mejor dicho, las varias fronteras acentúan sus diferencias. Mientras tanto, la mayorí­a de los dominicanos no se da cuenta de ello. Frank Moya Pons / El Caribe/20-9-2004.

- De gran valor jurí­dico

Será de gran valor jurí­dico y doctrinario la sentencia que emita la Suprema Corte de Justicia respecto al conflicto generado por la negativa de la Junta Central Electoral (JCE) de acatar una sentencia que ordena inscribir en el Registro Electoral a dos niños, hijos de haitianos.

El presidente de la JCE ha dicho que no acatará el fallo de la Corte de Apelación del Distrito Nacional que dispone la inscripción como dominicanos de los menores Estefani y Rubén Basil, porque, según cree, viola la Constitución.

Empero, el juez Jorge Eligio Méndez considera que el doctor Luis Arias viola el sistema judicial dominicano, al rechazar emitir actas de nacimiento, como lo ordena una Cámara Civil.

El problema es muy delicado porque aborda interpretaciones divergentes sobre el artí­culo 11 de la Constitución que establece las condiciones requeridas para que un residente se repute como dominicano. Esa puede ser la jurisprudencia de mayor trascendencia y alcance que emitirá la Suprema Corte en muchos años. Hay que darle cumplimiento a la sentencia de la Suprema Corte de Justicia/El Nacional de Ahora/AlterPresse Santo Domingo 19-9-2004.

- Tormenta tropical Jeanne mata 50 personas en Haití

La tormenta tropical Jeanne causó al menos 50 muertes en Haití y dejó a decenas de familias varadas en los techos de sus casas, antes de encaminarse mar adentro el domingo, dijeron autoridades.

Inundaciones azotaron el domingo la ciudad costera de Gonaives y las áreas circundantes en el noreste del paí­s, cubriendo cosechas pero no viviendas. El primer ministro Gerard Latortue y su ministro del Interior recorrieron la zona en un camión de la ONU, pero no pudieron llegar a varias áreas a causa del nivel de las aguas.

"No sabemos cuántos muertos hay", dijo Latortue.

Varias personas estaban desaparecidas y se temí­a que hubieran muerto. A diferencia de la República Dominicana, gran parte de Haití carece de bosques que ayuden a retener aguas desbordadas. Hoy 20-9-2004./El Mundo.