Perspectivas

Haití : Elecciones locales y municipales del 3 de diciembre en contexto de violencia


jeudi 30 novembre 2006

Por Wooldy Edson Louidor

Puerto Príncipe, 30 nov. 06 [AlterPresse] --- En los diez departamentos de Haití se están afinando los últimos detalles de las elecciones locales y municipales programadas para el próximo 3 de diciembre del 2006, mientras que se estallan conflictos entre miembros ejecutivos del Consejo Electoral Provisional (CEP), institución encargada del proceso electoral, y se recrudecen a lo largo del país, sobre todo en la Capital Puerto Príncipe, olas de violencia en contra de algunos miembros de partidos políticos y de la ciudadanía en general.

A pesar de esas contrariedades, el electorado haitiano compuesto de 3,5 millones de ciudadanas y ciudadanos aproximadamente ha sido convocado un sinfín de veces por los principales actores del proceso electoral - los candidatos, los partidos políticos, el Gobierno haitiano, el Consejo Electoral Provisional (CEP), la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de los Estados Americanos (OEA), países y entidades de la Comunidad internacional (Estados Unidos, Canadá, Japón, Unión Europea…)- a acudir a las urnas a fines de elegir para un total de 1420 puestos a 142 Consejerías de Administración de las Secciones Comunales (CASEC), 570 Asambleas de Secciones Comunales (ASEC), sin contar una gran cantidad de Alcaldías y Delegaciones de ciudad.

También en una decena de localidades donde el CEP había decidido eliminar las elecciones legislativas del 7 de febrero del 2006 por razones de dificultades técnicas y logísticas o por fraudes masivos, los ciudadanos elegirán a 3 senadores y 11 diputados para complementar el Parlamento.

¿Cuál ha sido el proceso de organización de esas elecciones locales y municipales ? ¿Cuál es su importancia en sí mismas ? ¿A qué se debe la división que hay dentro del CEP ? ¿A pesar de la violencia ejercida en contra de partidos políticos y del clima de inseguridad que reina en Haití, es posible la realización de esas elecciones ? ¿Qué se puede esperar de ellas ? ¿Cómo el pueblo haitiano ve todo el proceso electoral ?

Proceso de organización

Desde el 4 de agosto del 2006, el director general del CEP, Jacques Bernard, había recalcado que esas elecciones locales y municipales iban a ser “más difíciles de realizar” que las presidenciales del 7 de febrero del 2006 y las legislativas del 21 de abril del mismo año, porque es por un total de 1420 puestos por los que luchan decenas de miles de candidatos.

Según la oficina del Programa de las Naciones Unidas (PNUD) en Haití, que ha jugado el papel de mediador entre los que financian las elecciones y el CEP, se elevaba a 16,4 millones de dólares US el presupuesto total para llevar a cabo el proceso electoral. La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo (USAID) había prometido al CEP una donación de 4 millones de dólares US ; Canadá, 4 millones de dólares US ; la Unión Europea, 4 millones de euros (alrededor de 5 millones de dólares US) ; y Japón, 0,8 millones de dólares US.

Del 15 de octubre al 16 de noviembre, el CEP procedió a la formación de los miembros de las Oficinas Electorales Comunales (en francés, Bureaux Électoraux Communaux –BEC-) y de las Oficinas Electorales Departamentales (en francés, Bureaux Électoraux Départementaux –BED-), que son ambas los equipos técnicos y de terreno encargados de organizar y realizar en la práctica las elecciones en los municipios (BEC) y los departamentos (BED).

El 20 de noviembre, el gobierno haitiano había anunciado que iba a entregar 60 millones de gourdes haitianos (alrededor de 1,7 millones de dólares US) a los partidos políticos a fines de financiar sus campañas electorales.

Por otra parte, en el transcurso de la primera semana del mes de noviembre, la Unidad “Gobernabilidad y Apoyo institucional” de la Minustah lanzó la iniciativa de organizar foros de discusión en varias regiones del país para, como lo dijo el jefe de dicha unidad, Marc Plum, “permitir que los candidatos presenten a los electores sus programas y que los electores les digan lo que piensan y lo que esperan de ellos”.

Desde el 10 de noviembre, el ministro del Interior y de las Colectividades territoriales, Paul Antoine Bien-Aimé, aseguró que se iba a reunir con el CEP para “descubrir a tiempo las dificultades que podrían entorpecer el desarrollo de las contiendas electorales”.

Por esa misma fecha, un vocero de la Minustah habló de un plan de seguridad que tienen los cascos azules y que pondrán en ejecución, junto con la Policía Nacional de Haití (PNH), para reforzar la seguridad en todos los rincones del país. Planean también tomar disposiciones especiales para transportar los materiales electorales y estabilizar los barrios de no derecho, ubicados sobre todo en la Capital haitiana, Puerto Príncipe.

De acuerdo a las fuerzas del orden, la Minustah y la PNH, al Gobierno haitiano y a la mesa directiva del CEP, todas las medidas técnicas, logísticas y de seguridad necesarias y suficientes son establecidas para la realización de las competencias electorales locales, municipales y legislativas complementarias del 3 de diciembre del 2006.

Importancia de las elecciones locales y municipales

En las resoluciones finales adoptadas durante la reunión del 6 de junio del 2006, la Organización de los Estados Americanos (OEA) fue la primera en subrayar que “las elecciones municipales son importantes para el avance de la democracia en Haití”. En dicho documento, la organización hemisférica enfatizó : “El éxito del proceso electoral en Haití en las elecciones del 7 de febrero y del 21 de abril debe ser completado por las elecciones municipales y locales que son de capital importancia.”

Se puede calibrar el valor de estas contiendas locales y municipales por el papel que son llamados a jugar los que saldrán elegidos de ellas. En primer lugar, se encargarán de hacer el puente entre las comunidades locales (que representan) y el Gobierno central al presentar al último las reivindicaciones, quejas, problemas de sus regiones, al administrar, en cuanto representantes del Estado en sus localidades, los bienes, servicios y fondos públicos y al velar por los intereses y el bienestar de sus representados. En segundo lugar, son quienes escogerán a los jueces, piezas fundamentales del aparato judicial haitiano.

En tercer lugar, formarán parte de las Asambleas Departamentales que habrán de participar en el nombramiento de los miembros del Consejo Electoral Permanente, la institución “permanente” que coordinará la planificación, la organización y la realización de los procesos electorales.

En este contexto, el primer ministro haitiano, Jacques-Édouard Alexis, subrayó que “la organización de esas elecciones favorecerá el desarrollo local, la formación de un consejo electoral permanente y acabará con el procedimiento según el cual el Ejecutivo nombra a los jueces”.

Todos los partidos políticos se han mostrado muy interesados en conquistar muchos puestos de los 1420 que están en disputa : a pesar de los actos de violencia y intimidación de los cuales dicen haber sido víctimas en algunas regiones del país, no han dejado de desarrollar sus campañas y siguen llamando a los electores a votar por sus candidatos.

División dentro del CEP

Por otro lado, ha habido conflictos entre los miembros del CEP. Un consejero de ese organismo electoral, Patrick Féquière, denunció la mala gestión financiera de algunos de sus compañeros y el irrespeto de otros hacia los principios del Decreto electoral y de las leyes sobre las Colectividades territoriales. Por lo tanto, se negó a participar en esas elecciones que él consideró como “una mascarada electoral”.

Refiriéndose a los resultados de una audita que había realizado anteriormente el Tribunal Superior de las Cuentas (en francés, la Cour Supérieure des Comptes), instancia encargada de supervisar la gestión y administración de las instituciones públicas, Féquière manifestó que algunos miembros del CEP han gastado de manera irregular alrededor de 300 mil gourdes haitianos (9 mil dólares americanos aproximadamente). Irregularidades, prosiguió, que el gobierno actual ha tolerado sin actuar en contra de sus autores. Además, afirmó que se ha violado el derecho constitucional de los jóvenes que acaban de tener la edad requerida (18 años) para participar en las elecciones porque no se tomó ninguna medida para permitir que obtuvieran sus cédulas electorales.

Mientras que el presidente y el secretario general del organismo electoral rechazaron los resultados de dicha audita, otros miembros del CEP, de los cuales Féquière, pedían que se tomaran medidas pertinentes para solucionar ese problema de mala gestión y de corrupción dentro de la institución electoral.

Por otro lado, basándose en dichos resultados, algunos parlamentarios haitianos enfatizaron que “el CEP no inspira confianza”.

Violencia en contra de miembros de partidos políticos

Además de la división que existe dentro del CEP, algunos partidos políticos se han quejado de actos de violencia de los cuales han sido víctimas sus miembros en el transcurso de sus campañas a lo largo del país.

Por ejemplo, del 3 al 5 de noviembre, en Maissade (ubicado en el Departamento del Centro) se pelearon a balazos y pedradas partidarios de los candidatos de dos partidos, que estaban tramando maniobras para controlar las estructuras electorales de esa región.

En Puerto Príncipe se registraron dos crímenes horrorosos en contra de miembros de partidos políticos. Un encargado de campaña del partido político Organización del Pueblo en Lucha (OPL) –en francés, Organisation du Peuple en Lutte-, cayó víctima en Delmas (al este de Puerto Príncipe) de 14 balazos. Según el coordinador general de dicho partido, ese crimen habría sido planeado por el encargado de la plataforma del partido político Lespwa (La Esperanza) en Delmas. Lespwa es el partido político del actual presidente haitiano René Préval.

El coordinador general de OPL denunció también la situación de persecuciones que han sufrido los candidatos de dicho partido en Maniche (al sur), en la Vallée de Jacmel (al sureste), en Cité Soleil (el barrio popular más grande y peligroso de Puerto Príncipe) y en Delmas.

El pasado 25 de noviembre, en el mero centro de la Capital Puerto Príncipe, fue asesinado por individuos armados el coordinador de la campaña electoral del partido político Fusión de los Sociales-Demócratas Haitianos (en francés, Fusion des Sociaux-Démocrates Haitianos), Mackenton Pierre. El secretario adjunto y vocero de dicho partido político, Micha Gaillard, explicó que la víctima había recibido varios balazos.

Recrudecimiento del clima de inseguridad

A la par con olas de violencia ejercida contra miembros de partidos políticos, se recrudece el clima de inseguridad contra la ciudadanía en general. Durante las últimas tres semanas, los bandidos armados han estado sembrando el terror en el centro de la Capital haitiana y en algunos de sus barrios populares, ametrallando, robando, violando, secuestrando y matando.

Dos casos de secuestros realizados recientemente han llamado mucho la atención. El primer caso es el de una muchacha de 20 años, llamada Farah Natacha Dessources, quien fue secuestrada en Marin (norte de Puerto Príncipe) a mitad del mes de noviembre. Los secuestradores pidieron a los familiares de la joven, que estudiaba en la Escuela Normal Superior de Haití, una suma de 30 mil dólares para liberarla. Estando en la imposibilidad de pagar tal suma a los bandidos, la madre de la secuestrada les dio 20 mil gourdes (un poco más de 500 dólares americanos). Sin embargo, el 16 de noviembre, ella encontró abandonado en Santo (Norte de Puerto Príncipe) el cadáver mutilado de su hija.

Casi al mismo tiempo que se halló el cadáver de la joven Farah, se descubrió en las afueras de Cabo haitiano (segunda ciudad más importante de Haití ubicada al norte del país a unos 274 de la Capital) el cuerpo en putrefacción de un niño de 6 años, Carl Roobenz Francillon. El pequeño Carl había sido raptado el 8 de noviembre frente a su escuela “Colegio Saint Jean l’Évangéliste” ubicada en Turgeau (centro-oeste de la Capital). Aunque su familia había pagado a los secuestradores 2,000 dólares US y 15,000 gourdes haitianos (un poco menos de 400 dólares US) el 11 de noviembre por el rescate del infante, los secuestradores lo estrangularon y llevaron su cadáver muy lejos de Puerto Príncipe.

Durante el mes de noviembre, esos dos casos han sido los más espectaculares e indignantes porque han llevado el terror y el horror hasta sus límites. Pero, diariamente se perpetran en la Capital haitiana una gran cantidad de secuestros, robos, homicidios y otros actos de violencia. En este contexto intolerable de inseguridad, varios sectores, sobre todo, estudiantes y alumnos, se han sumado a muchos otros grupos sociales y políticos para pedir a través de manifestaciones y posicionamientos públicos que salga la Minustah de Haití.

La participación real de la ciudadanía en las elecciones : el gran reto

Los actores nacionales (CEP, PNH, el Gobierno haitiano, los candidatos y sus partidos políticos) e internacionales (la Minustah y la Comunidad internacional) involucrados en la organización de las elecciones locales, municipales y legislativas complementarias del próximo 3 de diciembre han movilizado una gran cantidad de recursos humanos, financieros y materiales para realizar esas contiendas.

Sin embargo, algunas personalidades y varios sectores juzgan que esas elecciones han costado demasiado caro a Haití (alrededor de 16,9 millones de dólares US) y que, además, el país no ha tenido el control del proceso electoral en su desarrollo, planificación y organización. Van aún más lejos para afirmar que el pueblo no otorga “significado cívico” a las elecciones que, por ser cada vez más complicadas a nivel técnico y logístico, dificultan que los ciudadanos y ciudadanas puedan optar por sus representantes y expresar sus opiniones.

Se ha observado que, desde la apertura de las campañas electorales el 30 de octubre del 2006 hasta ahora, la gran mayoría de los ciudadanos y ciudadanas no se han mostrado muy interesados en las elecciones ; tampoco han participado activamente en dichas campañas. Algunos han manifestado abiertamente su desacuerdo con los candidatos que consideran como “gente que sólo hace grandes discursos y falsas promesas”. Otros critican el hecho que los partidos políticos sean tan “ciegos” al aceptar realizar campañas electorales en un país “ocupado” y “devastado por la violencia, la inseguridad, la miseria, la insalubridad, el desempleo, la falta de servicios sociales básicos (agua potable, educación, salud, carreteras), la carestía de la vida…”

Todo parece indicar que las elecciones del 3 de diciembre se realizarán probablemente con una baja participación de los ciudadanos y ciudadanas, debido al contexto de violencia e inseguridad y a la manifestación de un cierto desinterés de parte de la población.

Si bien que esas elecciones son claves para fortalecer la institucionalidad y consolidar la democracia en Haití, es también importante que los dirigentes actuales del país y los representantes del pueblo, junto con la Comunidad Internacional, trabajen más para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos y ciudadanas y satisfacer sus demandas y reivindicaciones.

Sólo así se puede convencer a los ciudadanos y ciudadanas para que recuperen el significado “cívico” de las elecciones y el interés de ejercer masivamente su derecho “cívico” de votar. [wel gp apr 30/11/2006 20:00]