Perspectivas

Haití : Muchos movimientos políticos y una sociedad en estancamiento


vendredi 3 novembre 2006

Analisis y comentario

Por Wooldy Edson Louidor

Puerto Príncipe, 03 nov. 06 [AlterPresse] --- Durante los últimos diez días del mes de octubre del 2006, asistimos a la eclosión de nuevos movimientos políticos en el panorama político haitiano : desde el lanzamiento del Partido neoduvalierista Partido de la Unidad Nacional con motivo de la ceremonia de inauguración de la Fundación François Duvalier el 22 de octubre, hasta las manifestaciones realizadas el 29 de octubre para pedir la salida de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) del país, que se produjeron tras un encuentro popular organizado por la “Plataforma Haitiana de Incidencia para un Desarrollo Alternativo” (en francés, Plateforme Haïtienne de Plaidoyer pour un Développement Alternatif -PAPDA).

Estos movimientos políticos vienen a sumarse a otros, tales como el de los partidarios del ex presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide actualmente en exilio que reclaman el regreso de éste al país y el de los estudiantes universitarios que exigen la salida de la Minustah. ¿Esta explosión de movimientos políticos indica que en Haití se vive la pluralidad democrática ? ¿O que la sociedad haitiana, por estar atrapada en su historia, se estanca ?

Algunos movimientos políticos recientes

Los neoduvalieristas, acompañados por la segunda esposa del ex dictador haitiano Jean-Claude Duvalier (el sucesor de su padre François Duvalier), Véronique Roy, volvieron a la escena política. En la ceremonia del 22 de octubre, fecha que marcó el aniversario número 49 del acceso de François Duvalier al poder, antiguos militares y grandes dignatarios del régimen duvalierista se reunieron en Puerto Príncipe para lanzar la Fundación François Duvalier y para anunciar otras iniciativas : la creación de una biblioteca y de una página web destinada a elogiar las grandes realizaciones del régimen duvalierista a lo largo de tres décadas (1957-1986) ; la celebración del centenario del nacimiento de François Duvalier el 14 de abril del 2007 y el lanzamiento de su Partido llamado Partido de la Unidad Nacional. En los comienzos de la década de los 90 (en 1990 y 1991), los neoduvalieristas, encabezados por Roger Lafonfant, habían intentado volver al poder ; pero el pueblo haitiano y todas las fuerzas antiduvalieristas del país se reunieron alrededor de Jean-Bertrand Aristide y lo eligieron como presidente de Haití en las elecciones del 16 de diciembre del 1990. Meses después, Roger Lafontant con la complicidad del Ejército haitiano intentó realizar un golpe de estado que fracasó. Ahora los neoduvalieristas parecen dar otro enfoque más pacífico a su movimiento político.

Al mismo tiempo, sectores de la sociedad haitiana (sobre todo, universitarios, grupos nacionalistas y de izquierda) están reclamando la salida de la Minustah del país. Empezado por estudiantes de la Universidad del Estado el 24 de octubre del 2006, día de las Naciones Unidas (Onu), el movimiento “anti-Minustah” se gana cada vez más adeptos dentro de la sociedad haitiana que están inconformes con la presencia y la actuación de esta fuerza multinacional que consideran como una ocupación “disfrazada”. La organización haitiana PAPDA, en el marco de un Foro realizado conjuntamente con Jubileo Sur Americano (JSA) sobre la deuda externa, el comercio libre y la militarización, se declaró “en contra de la Minustah, de la deuda externa, de la ocupación” el 29 de octubre en una manifestación que congregó a 800 Haitianos aproximadamente y a representantes de Jubileo Sur Americano provenientes de Cuba, Trinidad y Tobago, Venezuela, Ecuador, Colombia, México, Salvador, Argentina y Brasil. Los cascos azules llegaron por primera vez a Haití en 2005 en sustitución de los marines americanos que habían acompañado a Jean-Bertrand Aristide que volvió al poder el 15 de octubre del 1994 después de haber sido víctima de un golpe de estado orquestado por los militares haitianos y fuerzas neo-duvalieristas en 1991.

Además de estos dos movimientos, produvalieristas y anti-Minustah, los partidarios del ex presidente lavalas Jean-Bertrand Aristide, ubicados en su mayoría en barrios populares y marginados de Puerto Príncipe, han empezado desde el exilio de su líder el 29 de febrero del 2004 hasta ahora un movimiento para exigir el regreso de Aristide al país. Los grupos partidarios del régimen lavalas (partido de Aristide) han realizado varias manifestaciones en la capital haitiana y en sus barrios denunciando el golpe de estado y el secuestro del que dicen que fue víctima su líder en 2004 y pidiendo al nuevo gobierno de René Préval su reincorporación a los puestos de trabajo que habían ocupado en los tiempos de Aristide. El movimiento prolavalas ha tomado a veces matices violentos ya que varios de los seguidores de Aristide detienen armas pesadas y han sido implicados en actos de violencia y crimen organizado (robos, secuestros, agresiones) en barrios populares de Puerto Príncipe y en la Capital haitiana en su conjunto.

La estagnación social

Los tres movimientos, neoduvalierista, anti-Minustah y prolavalas, expresan intereses políticos diferentes y aun contrapuestos, pero recuerdan momentos fuertes de la historia de Haití : Duvalier y Aristide se consideran, según muchos analistas, como los dos dictadores más grandes que jamás ha tenido el país ; y la Minustah, el nombre de la actual misión de la Onu en Haití, recuerda a la Minuha (Misión de las Naciones Unidas en Haití) que en 1995 jugó un papel de mediador entre Aristide y las fuerzas militares y duvalieristas.

Los dos regímenes, duvalierista y lavalas, junto con sus jefes respectivos Duvalier y Aristide, persisten en las estructuras reales e imaginarias de las que la sociedad haitiana se revela cada vez más incapaz de liberarse ; esta incapacidad es la que vuelve necesaria la intervención y la mediación de las Naciones Unidas y de otras fuerzas internacionales. Las dos fuerzas políticas antagónicas dejan a la sociedad haitiana en estancamiento, ya que está atrapada en una lucha “Duvalierista versus Lavalas” que aparece constantemente desde la década de los 90. Es una lucha que destruye al pueblo (por la miseria y la violencia que desencadena) y de la que se aprovechan las élites del país y algunos sectores de la Comunidad internacional.

Después de 20 años, la presencia de Duvalier y de su herencia sigue fuerte en Haití y los neo-duvalieristas están al acecho del poder para reinstaurar un régimen que añoran y que, según ellos, era mucho mejor que el actual. Por su parte, los partidarios lavalas no dejan de manifestar que, hace un poco más de 2 años (antes del derrocamiento de su líder Aristide), las masas vivían mejor y el país era libre y soberano. Todo eso da a entender que mientras cambia el país (de régimen, de Gobierno y de presidente), sigue igual y aun peor. Entonces, ¿para qué sirven tantos movimientos políticos ? : ¿Para reeditar lo mismo ? ¿Para perpetuar el estancamiento social, el colapso económico y el antagonismo político ? ¿Para lastrar con la misma historia de conflictos insuperables que exigen la intervención o la permanencia de las fuerzas extranjeras ? ¿Para seguir reabriendo las heridas ?

Perspectivas

La historia de Haití en las últimas tres décadas está repleta de movimientos políticos que a veces se enfrentan y, otras, dan testimonio de que la sociedad se va haciendo pluralista, incluyente y democrática. Actualmente, el panorama político haitiano mezcla ambas características de confrontación armada y convivencia democrática que crean cierta confusión. Si los ciudadanos haitianos gozan actualmente de un poco más de libertades públicas, aún puede resultar muy peligroso hablar sobre algunos temas y asuntos delicados (por ejemplo, el asesinato de algunos personajes, tales como los periodistas Jean Dominique y Brignol Lindor) y proponer soluciones alternativas a la problemática haitiana.

El nuevo Gobierno, las autoridades haitianas y todas las fuerzas vivas de la nación haitiana deberían fortalecer las reglas democráticas y el estado de derecho no sólo para obligar a los movimientos políticos a andar por la vía de la paz y del diálogo, sino también para ir ayudando a la sociedad a reconciliarse con su pasado y a superarlo. Frente a los retrocesos del país desde el período postduvalierista, muchos haitianos se encuentran en este dilema : ¿Volver al régimen de Duvalier o permanecer en el estancamiento en el que se halla el país ? Es una actitud normal que experimentan varios países en el mundo : cuando el cambio político no da los resultados que se esperaban de él, se tiende a volver al pasado en busca de alternativas ; pero en el caso de Haití, ¿no se está queriendo regresar hacia lo peor del pasado que siempre reedita en el presente los mismos errores y anuncia un futuro sombrío ?

Un hecho es cierto : a pesar de la explosión de movimientos políticos en Haití, la sociedad haitiana está estancada porque vive atrapada en su historia, que le devuelve constantemente sus fantasmas, horrores y pesadillas. El pueblo haitiano está condenado a asumir su historia y resolver sus conflictos intrínsecos so pena de volver a caer o recaer en los mismos conflictos que exigirán de igual manera (así como en 1994 y 2004) la mediación de fuerzas extranjeras.

El pueblo haitiano ha mostrado estar en la altura para realizar esta tarea histórica, pero ¿las élites políticas, económicas y sociales y otras fuerzas retrógradas dentro y fuera de Haití lo dejarán ? [wel gp apr 03/11/2006 12:00]