Haiti
Desarollo sostenible

La sostenibilidad, artificio para la convivencia pacífica y armoniosa


Añadió el Martes 7 de marzo de 2006

Por Marc Antoine Archer [1]

Transmitido a AlterPresse el 5 de marzo de 2006

El pasado dí­a 4 de marzo, fui invitado a participar en una “fiesta del árbol†, en un centro educativo de Santa Coloma de Gramenet, en Barcelona ya pronunciar una conferencia. Elegí­ como tí­tulo: “la Sostenibilidad, artificio para la convivencia pací­fica y armoniosa†. Era para mí­ una forma de encauzar mis preocupaciones y dar coherencia a mis ideas sobre el tema ya que hay cada vez más gente que utiliza los conceptos de sostenibilidad y de Desarrollo sostenible como equivalentes. Y, eso, según mi punto de vista, no es del todo cierto. La sostenibilidad es mucho más amplia. Los asistentes mostraron tal interés en el tema que he decidido publicar el contenido de la conferencia. Espero que mi punto de vista logre convencer a los lectores.

Una vez, oí­ decir a alguien, que se sabe que una causa está perdida cuando se le dedica un Dí A. Tenemos, a lo largo del año, tantas causas a las cuales hemos dedicado un dí­a que no me gustarí­a que fuera cierta esta afirmación. Sin embargo, no estarí­a de más que hiciéramos, cada uno, un esfuerzo especial por entender lo que simboliza cada una de estas luchas a las cuales se les ha dedicado un dí­a al año. Así­, celebrar el dí­a del árbol nos puede y debe inducirnos a reflexionar, sobre: la tierra, el uso del suelo, la sequí­a, el agua, el uso del agua, la contaminación de las capas freáticas, la deforestación, la desertificación, la desertización, los procesos erosivos, la desaparición de los bosques, la tala de árboles, la industria papelera, el uso del papel, y, en fin, sobre el ARBOL, base de la vida sobre la tierra.

A pesar de que estemos celebrando “la fiesta del árbol†, hoy, mi intervención es sobre la SOSTENIBILIDAD. ¿Por qué? Creo que sin la sostenibilidad llegaremos a la situación lí­mite de esperar un documental de “National Geographic†para disfrutar de la vista de un árbol. Es la visión pesimista de la situación. Hay otra más optimista. Intentaré situarme entre las dos ya que no es para echar campanas al vuelo pero tampoco para empezar a temblar y encerrarse en un búnker, ni virtual ni real, ni fí­sico ni mental.

Para empezar, definamos un glosario mí­nimo para facilitar la comprensión:

Antrópico: Que tiene su origen o es consecuencia de las actividades del Hombre. Biodiversidad: Diversidad Biológica. Conjunto de todas las especies de plantas y animales, su material genético y los ecosistemas de los que forman parte. Es el número de especies de una región determinada; La variabilidad genética de cada especie; Y el número de ecosistemas que dichas especies conforman. Bioma: Grandes comunidades bióticas que presentan asociaciones vegetales y animales similares.

Biomasa: Se dice de las sustancias orgánicas o depositadas por los organismos.

Biosfera: Fina capa de cobertura de la Tierra que contiene el sustento de la vida.

Biota: Conjunto de individuos o especies de un área o lugar determinado.

Biótico: Relativo a la vida y a los organismos. Los factores bióticos constituyen la base de las influencias del medio ambiente que emanan de las actividades de los seres. Una agrupación biótica comprende las plantas y los animales presentes en un ecosistema determinada. Lo contrario es Abiótico.

Abiótico: En el ecosistema, se denominan así­ aquellos componentes que no tienen vida, como son las sustancias minerales, los gases, los factores climáticos que influyen ampliamente en los organismos.

Biotopo: Un biotopo comprende los elementos inanimados del ecosistema.

Cadena trófica: Es el proceso de transferencia de energí­a alimenticia a través de una serie de organismos, en el que cada uno se alimenta del precedente y es alimento del siguiente

Ecologí­a: Ciencia que estudia las interacciones entre los seres vivos y con su ambiente. Ciencia que estudia a los seres vivos en sus distintos niveles de organización y sus interrelaciones entre ellos y con el medio ambiente.

Ecosistema: Complejo dinámico de comunidades vegetales, animales y de microorganismos y su medio no viviente que interactúan como una unidad funcional. El ecosistema, según la FAO es un “Sistema espacio-temporal de la biosfera que incluye a los componentes vivientes (plantas, animales, micro-organismos) y los no-vivientes del medio ambiente, con sus interrelaciones y determinados por las funciones ambientales pasadas, presentes y las interrelaciones entre la biota.â€

El tamaño y la forma del ecosistema depende de la pregunta especí­fica que se plantea sobre flujos de energí­a y ciclos quí­micos†.

Ahora bien, ¿Qué es la Sostenibilidad?

Definir el concepto de sostenibilidad puede suponer un quebradero de cabeza por la multiplicidad de interpretaciones posibles. Sostenibilidad apela a la consciencia del Ser humano, a su voluntad de protección del entorno, a su capacidad de integración en el entorno, a su deseo de convivir de forma armoniosa con el medio ambiente, a la sensatez en el uso de los recursos naturales, a la necesidad de consumir los bienes naturales de forma que las generaciones futuras puedan hacerlo a su vez como mí­nimo de la misma forma que hemos podido hacerlo nosotros.

Sostenibilidad es entonces el conjunto de acciones a realizar para:

-  Aumentar la capacidad de sustentación de un territorio,

-  Minimizar el impacto producido sobre el entorno por el comportamiento humano,

-  Proteger el Acervo Cultural propio y no Deslegitimar el Acervo Cultural ajeno.

La Sostenibilidad, para ponernos de acuerdo con las Autoridades en la materia, es: La forma de satisfacer las necesidades actuales de la generación presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas. Según mi punto de vista, es preferiblemente la forma de tender a realizar una acción de forma indefinida y con las mismas particularidades iniciales así­ como los mismos criterios de calidad.

Es un concepto que no sólo es fí­sico y biótico. Contiene también factores sociales, económicos, culturales tanto locales como universales incluyendo en este aspecto factores éticos y estéticos (a través de los diferentes impactos producidos por las acciones realizadas por el hombre). La Sostenibilidad no ha de confundirse con la visión particular de la Naturaleza de algunos nostálgicos que pretenden mantenerla en su estado primigenio proponiendo una integración beata o Neo-Hippie en el entorno fí­sico. Ha de considerarse como una propuesta cuyo objetivo final es el bienestar del Ser Humano y forma parte de la definición más difundida de Desarrollo Sostenible, descrita en el ya famoso documento Nuestro Futuro Común (Our Common Future), elaborado en 1987 por la Comisión Mundial de las Naciones Unidad sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo y más conocido como Informe Brundtlandt. Dicho concepto, el de Desarrollo Sostenible, comenzó a formularse en los años setenta bajo el término de «eco-desarrollo» y fue perfilándose a lo largo de las dos siguientes décadas. Se basa, en la constatación, corroborada por otra parte por el sentido común, de que en la naturaleza nada crece indefinidamente, sino que, al alcanzar determinados umbrales máximos, en todo proceso se produce el colapso y la degradación y las componentes degradadas o fragmentadas pasan a formar parte de nuevos procesos de desarrollo.

Y, la sostenibilidad es pues esta forma de vida que permite que cualquier desarrollo, cualquier transformación, sea sostenible, duradero. El gran logro de la Sostenibilidad es que interpela a cada uno de nosotros por separado en un esfuerzo individual, obligándonos, como decí­a Gandhi, a “Ser el cambio que deseamos ver en el Mundo†e implica a toda la Humanidad en un trabajo colectivo. En este mismo sentido, Al Gore, ex Vicepresidente de los EE.UU, se expresaba en estos términos en su libro “La Tierra en juego†: “He procurado hacer frente en mi vida personal a aquellos malos hábitos de pensamiento y de acción que aspiro a comprender y modificar en la civilización en su conjunto. Ello se ha traducido, a nivel personal, en una revisión de mi relación con el medio ambiente en términos tanto generales como particulares: es decir, desde la búsqueda de una mayor conexión entre mi vida espiritual y el mundo natural, hasta el control del consumo doméstico de electricidad, agua corriente y demás recursos; y, asimismo, en el reconocimiento de mi propia hipocresí­a al activar los CFA del aire acondicionado del coche mientras me dirijo a pronunciar un discurso que pide su prohibición...â€

Muchos de nosotros, mantenemos esta actitud hipócrita con relación al entorno. Y, nos cuesta reconocerlo o no lo reconocemos.

La sostenibilidad viene pues a decirnos que todo cuanto utilicemos de la Naturaleza ha de ser realizado de forma que el impacto producido sea lo menor posible. ¿Se acuerdan ustedes del anuncio de los PEZQUEí‘INES? (Aquél anuncio con el que pretendí­a el Ministerio de Pesca de España sensibilizarnos sobre el consumo de pescado que no han alcanzado la madurez suficiente para ser consumido ya que en caso contrario el impacto negativo sobre la cadena trófica era enorme). Todo, en la Naturaleza tiene su TEMPO, todo sigue un ciclo. Si, por algún motivo, impedimos que se complete, podemos llegar a afectar de forma irreversible el modo de funcionamiento, rompiendo las cadenas tróficas, provocando disfunciones graves en los diferentes fenómenos naturales: agujero en la capa de ozono, variaciones anormales de las temperaturas con su secuela de consecuencias: deshielo inadecuado, retroceso de los glaciares y debilitamiento de los casquetes polares, variaciones del régimen de lluvias, subida desnivel del mar, desertificación, inundaciones, huracanes más violentos, sequí­as, empobrecimiento de la biodiversidad, etc. ¿Se han preguntado el tiempo que deberemos tardar para volver a generar el equivalente de petróleo que hemos consumido estos 50 últimos años? ¿Por qué respetamos sin embargo las cosechas? ¿Por qué utilizamos cámaras frigorí­ficas para poder disponer de frutas fuera de temporada? Será que aceptamos que hay ciclos que hay que respetar y que los bienes naturales aunque no infinitos, se pueden regenerar infinitamente, si se lo permite el ser humano. Esto es la RENOVABILIDAD asociada a la SOSTENIBILIDAD.

Desde el punto de vista práctico, ¿que puede suponer para nosotros, “ciudadanos de a pie†, el concepto de sostenibilidad? Por qué la sostenibilidad puede ser un nuevo artificio para la convivencia pací­fica y armonioso de todos (entre nosotros) y con el medio ambiente fí­sico y social. Porque implica diferentes conceptos: Corresponsabilidad - Ciudadaní­a - (Responsabilidad ciudadana) - Civismo. En resumen, podemos decir que los criterios básicos son:

1- La Ecosolidaridad: Vincular la idea de bienestar humano con las de equidad y solidaridad tanto con los restantes habitantes del planeta como con las generaciones futuras. Sin una distribución igualitaria de los recursos y las cargas a través del espacio y del tiempo es inviable la sostenibilidad. En ese sentido, la explotación, la desigualdad y la pobreza son problemas ecológicos de primera magnitud, tanto en un sentido directo, pues son causa de todo tipo de impactos ambientales, como indirecto, porque en último extremo imposibilitan el equilibrio y la sostenibilidad en los reductos de riqueza.

2- La Previsibilidad: Todos los procesos y fenómenos, hasta los más aparentemente independientes, mantienen ví­nculos de diverso orden entre sí­, de modo que la intervención en uno de ellos desencadena efectos en todos los demás. De este criterio se deriva tanto la conveniencia de prever al máximo las diversas cadenas de acontecimientos deseables y no deseables que pueden desarrollarse a partir de una intervención determinada como la necesidad de recurrir de forma simultánea a diversas áreas de conocimiento para hacerlo, es decir, la idea de multidisciplinariedad.

3- La prudencia: En un escenario de creciente escasez de recursos energéticos y materiales no renovables, la forma más eficaz de utilizarlos es no hacer uso de ellos a menos que sea imprescindible; por otra parte, ante la duda con respecto a las consecuencias ambientales de un determinada intervención o proceso, es preferible no llevarla a cabo o sustituirla por otra alternativa sobre la que se posea un mayor grado de información. Las famosas tres erres de la sostenibilidad: reducción, reutilización y reciclaje no son sino una concreción de este principio al ámbito de la producción y el consumo.

4- La Humanización de los Procesos: Si se consideran el conocimiento y la experiencia como recursos fundamentales, la sustitución generalizada de flujos de materiales por flujos de información y el énfasis en los procesos de difusión, coordinación y planificación puede permitir un mejor aprovechamiento de los recursos materiales y energéticos en todos los órdenes. Extendiendo el concepto a la energí­a humana en general, considerada como el recurso renovable por excelencia, y dentro de ciertos umbrales, la sustitución de procesos basados en el uso intensivo de recursos materiales por otros más volcados hacia el uso de recursos humanos puede constituir en muchos casos la solución más innovadora y sostenible.

5- La utilización de la fórmula cí­clica De la cuna a la tumba (mina-vertedero-mina): En el ámbito de la producción de objetos, una herramienta esencial a este respecto es el llamado «análisis mina-vertedero», imprescindible a la hora de establecer comparaciones entre la carga ambiental asociada a procesos diferentes destinados a conseguir fines similares. Se trata de diseñar procesos circulares del tipo mina-vertedero-mina en el que los residuos de un determinado proceso, reducidos al mí­nimo, puedan pasar a formar parte como materia prima o «producto de mina» del mismo u otro proceso.

6- La sinergia en las acciones: La multifuncionalidad, la versatilidad, la flexibilidad, ofrecen mayores oportunidades de sostenibilidad que la rigidez y la superespecialización a la hora de abordar problemas complejos. Una solución será más sostenible cuantos más problemas resuelva simultáneamente.

7- La Subsidiariedad: Los problemas deben solucionarse en nivel más bajo o en la escala más próxima al origen. Dentro de este ámbito se sitúa el famoso principio ecológico: piensa globalmente, actúa localmente, en el que se basa la idea de la Agenda 21 Local.

8- La Socialización de los procesos: Cuanto más implicados estén en la toma de decisiones los diversos agentes y usuarios afectados por un determinado proceso, más conocimiento se acumulará sobre el propio proceso y más se contribuirán a evitar los posibles conflictos derivados, identificarlos y canalizarlos hacia ví­as constructivas. La necesidad de difundir la información y el conocimiento sobre los procesos de sostenibilidad entre la población y los agentes implicados con el fin de facilitar una toma de decisiones fundamentada; la necesidad de buscar el consenso entre intereses contrapuestos; la necesidad de llevar a cabo seguimientos a lo largo del tiempo de las intervenciones realizadas como forma de aprender de las mismas a la vista de los resultados y aplicar las correspondientes correcciones en las siguientes intervenciones, poniendo así­ en marcha un imprescindible proceso de retroalimentación. Con esto, podemos ver que son diversos son los ámbitos en los cuales se utiliza el concepto de sostenibilidad: la economí­a, la agricultura, el desarrollo, el crecimiento económico, la producción industrial, el sistema educativo lo que aporta nuevos retos, nuevos enfoques, nuevas oportunidades. Además, en función de los intereses en juego, tendrá un sentido u otro, y, en función del paí­s se tendrá un enfoque u otro:

- La sostenibilidad desde el punto de vista de un paí­s industrializado. Puede ser considerado Crecimiento sostenido tal como les gustaba decir a los diferentes Ministros de Economí­a de principios de los años 90. Actualmente, debido a la presión social, empieza a ser considerado SOSTENIBILIDAD.

-  La sostenibilidad vista desde un paí­s pobre En estos casos, se habla de Desarrollo Sostenido. El desarrollo que no sobreexplota los bienes ambientales pero aumenta la deuda externa. Está claro que eso no es SOSTENIBILIDAD.

Como ejemplo, intentemos establecer un modelo con el sistema dinámico que conforma el Centro de Enseñanza en el que nos encontramos, el “Torrent de les Bruixes de Santa Coloma de Gramanet†. Se tiene la mala costumbre de creer que el Instituto es solamente los Profesores y, en algunos casos, el personal de Administración. Hemos de desengañarnos y pensar que el Instituto, como centro educativo de enseñanza secundaria es:

-  El Claustro de Profesionales docentes

-  El Personal no docente (Administración y Servicios)

-  Los Padres

-  Los estudiantes

-  La Administración Pública (Las Autoridades Educativas)

Y que en este sentido, se comporta como un ECOSISTEMA ARTIFICIAL. Tiene la configuración de un ecosistema, un ecosistema artificial: Absorbe un flujo de energí­a para funcionar, ejerce una presión sobre otros ecosistemas.

- Es un lugar de INTERACCIONES entre los diferentes componentes internos y externos ya que influyen también el Barrio y el Municipio en general lo que configura una tupida rede de interacciones, compleja y estructurante.
- Es un SISTEMA DINí MICO que absorbe además una cantidad de energí­a y está sometido a una multiplicidad de influencias provocando en él mutaciones, transformaciones, evoluciones. Además, una cierta cantidad de recursos es consumida, a veces de forma incontrolada, produciendo una cantidad respetable de residuos.

Para que sea sostenible, se ha de procurar ver la importancia de los pequeños gestos, controlar nuestras acciones, prever sus consecuencias y elegir aquellas que se inscriban en un marco de respeto tanto hacia el compañero como hacia el entorno. En este sentido, estos gestos cobran gran relevancia:

a. La verificación del funcionamiento adecuado y óptimo de las instalaciones: grifos, puntos de luz, enchufes, aparatos electrodomésticos, cuartos de baño, jardines, cocinas y comedores (a veces).

b. Implementar Medidas de ahorro y eficiencia energética: temporizadores, sistemas de ahorro de luz y agua, utilización de bombillas de bajo consumo.

c. Control del gasto de recursos en: electricidad, agua, papel, productos de limpieza y reprografí­a.

d. Gestión adecuada de las compras: tipo de papel usado, grado de agresividad de los productos de reprografí­a y de limpieza y nivel de utilización de desechables. e. Estudio de los sistemas de recogida selectiva del centro: eliminación del papel, del aluminio, de los plásticos, de las pilas, de los consumibles de informática.

f. Compromiso del centro en la mejora de su entorno: municipio, comarca, estudiando las relaciones con las demás instituciones implicadas: Ayuntamiento, organizaciones sociales (ecologistas, conservacionistas), Delegaciones Provinciales de Medio Ambiente de Educación.

Un Programa de Sostenibilidad especí­fico al centro educativo es el único mecanismo que puede garantizar la realización de estos puntos en los que se ven implicados todos los elementos de la Comunidad Educativa: La Administración, el Centro como Unidad Administrativa (Administración y pedagógico), los diferentes personales (Docente, Administración y Servicios), los Alumnos, los Padres, la Municipalidad.

Habiendo sido tan prolí­fico en detalles, podemos ahora realizar una pregunta crucial: ¿El Ser Humano ha tenido alguna vez en la Historia un comportamiento sostenible?

La respuesta puede ser matizada. Da la sensación que el hombre, como gran predador, haya basado su modo de vida estableciéndose en un lugar, sobreexplotando la zona para luego desplazarse hacia otros lugares. Su comportamiento, durante estos últimos siglos, ha encontrado su soporte en las Escrituras. La civilización Judeo-Cristiana, interpretando a su antojo las Santas Escrituras, ha querido ver que podí­a sacar de allí­ la justificación a las presiones de todo tipo sobre el entorno: Génesis 1,20

... Y dijo Dios “Hagamos el hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra†. Y creo Dios al hombre a su imagen; a imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: “Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.â€

Las malas interpretaciones de estas palabras de las Escrituras han encontrado su concretización en el modelo americano de ocupación del territorio, tendiendo a “dar un uso antropogénico†a todo espacio natural. En nombre del progreso, todo se habí­a monetizado, la utilización del ser humano como esclavo (primera gran perversión moral) y confinación de los Indios en “zonas reservadas†(segunda gran aberración moral). Con la idea de progreso, y en su nombre, a partir del siglo XVIII, la civilización occidental borró el concepto de Lí MITE de su metodologí­a de funcionamiento. Los recursos de la tierra se podí­an consumir de forma ilimitada. Ahora, de nuevo, la gente empieza a darse cuenta de la existencia de lí­mites en todo y de que la Tierra es única.

En las demás culturas, la noción de FINITUD, de LIMITES en el uso de los recursos y de RESPETO se mantuvieron. En este contexto, uno de los Jefes Indios, Seattle, a quien el Gobierno americano pretendí­a “comprar†sus tierras, mandaba, en el año 1854, una carta al Congreso Americano que acababa con una frase lapidaria:

“De hoy en adelante la vida ha terminado, ahora empieza la supervivenciaâ€

Dicha carta que se ha transformado en un Manifiesto Ecologista, encierra la esencia de la sostenibilidad, demostrando que si bien el Ser Humano, sobretodo el Occidental, nunca ha vivido de una forma sostenible, otras culturas si, lo han logrado, coexistir de forma pací­fica con su entorno.

Si todos los animales fueran exterminados, el hombre también perecerí­a entre una enorme soledad espiritual. El destino de los animales es el mismo que el de los hombres. Todo se armoniza. Ustedes tienen que enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan contiene las cenizas de nuestros ancestros. Que la tierra se enriquece con las vidas de nuestros semejantes. La tierra debe ser respetada. Enseñen a sus hijos lo que los nuestros ya saben, que la tierra es nuestra madre. Lo que la tierra padezca será padecido por sus hijos. Cuando los hombres escupen al suelo se escupen ellos mismos. Nosotros estamos seguros de esto: la tierra no es del hombre, sino que el hombre es de la tierra. Nosotros lo sabemos, todo se armoniza, como la sangre que emparenta a los hombres. Todo se armoniza.

El hombre no teje el destino de la vida. El hombre es sólo una hebra de ese tejido. Lo que haga en el tejido se lo hace a sí­ mismo.

Sus consejos no fueron respetados. Así­ nos va. En la coyuntura actual, podrí­a ser que, después de tantos años de agresiones sistemáticas al entorno y, frente al fracaso del paradigma actual, asumamos y aceptemos, por fin, vivir de forma pací­fica y armoniosa:

o Con nuestros semejantes

o Con nuestro entorno

o Con nosotros mismos

Es, la íšNICA SOLUCIí“N.

Como habéis podido apreciar, el concepto de sostenibilidad es suficientemente complejo y es bastante interesante como para atraer nuestra atención y requerir por nuestra parte un esfuerzo para su generalización. En este sentido, su evolución nos conduce al concepto de HUELLA ECOLí“GICA que viene a medir la cantidad de espacio necesaria a cada individuo (referido a una sociedad) para satisfacer sus necesidades.

La Huella Ecológica, es una medida del impacto que cada uno de nosotros causa sobre su entorno. Viene a ofrecer una herramienta, un instrumento para medir nuestra sostenibilidad. Es la medida de la presión ejercida sobre el entorno y, evalúa la superficie productiva necesaria a una población determinada para satisfacer su consumo de recursos y la eliminación de sus residuos, en situación de completa autarcí­a. ¿Qué espacio serí­a necesario entonces? Eso es la medida de nuestra huella ecológica. Hay equilibrio si nuestra huella ecológica iguala nuestra biocapacidad, nuestra capacidad biológica. Se mide en Hectáreas Globales (hag). Está claro que si queremos vivir en paz con nosotros mismos y con nuestros semejantes, si queremos respetar los recursos de la naturaleza, si queremos lograr esta armoní­a con el entorno, tendremos que mantener nuestra biocapacidad por debajo de nuestra huella ecológica.

Para terminar, en este Dí­a del í rbol, quizás deberí­amos o convendrí­a acabar con una reflexión. Les propongo, en este sentido, una viñeta de un gran dibujante catalán: Perich. Es de hace bastantes años y no sé cuántos de vosotros se acordarán de ella. En dicha viñeta, se veí­an dos niños caminando, de vuelta de la escuela y uno le dice al otro:

-  Me ha parecido muy bonita la parábola sobre el í rbol del Bien y del Mal que nos ha explicado el Profesor.

-  ¿Qué es el Bien? dijo el otro

-  ¿Qué es el Mal? prosiguió

-  El segundo le dijo, pero sobretodo nos deberí­amos preguntar:

o ¿Qué es un í RBOL?

Nuestra gran suerte es saber, aún, la diferencia entre el bien y el mal y nuestra suerte mayor es poder disfrutar de los árboles, sí­mbolos de vida, elementos de transformación.

[1] Fí­sico Industrial, Ambientalista
Barcelona, Marzo 2006
Contact : iphcaten@yahoo.es.