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Venezuela cambió para siempre


Añadió el Jueves 19 de agosto de 2004

Por Aram Aharonian

Tomado de ALAI [1]por AlterPresse

ALAI-AMLATINA 18/08/2004, Caracas.- Una trascendental
victoria electoral del presidente venezolano, Hugo Chávez-la octava en poco más de cinco años- coronó una jornada
inédita en la historia polí­tica de Venezuela y en la
participación popular.

No cabe duda de que el modelo chavista de una revolución sin
revolución, de cambios estructurales en democracia y paz, si
bien es eminentemente venezolano, sirve de termómetro para
los paí­ses latinoamericanos, para saber que ya no hay nadie
que nos impida a seguir soñando con un futuro de
protagonismo popular, de justicia y equidad, de integración
regional horizontal, sin tutelaje. Por eso el mandatario
insistió que la victoria en el referendo trasciende las
fronteras venezolanas, pues también es una victoria de
América Latina.

El bolivariano es un mal ejemplo, es un modelo
contrahegemónico. Es que por primera vez América Latina
accede a un proyecto estratégico ofensivo, que evoluciona
hacia la democracia participativa y protagónica
poscapitalista, dejando atrás los modelos defensivos como
aquellos ajustados por las camisas de fuerza de No al ALCA o
No a la dolarización.

Por eso no puede extrañar la chanza de Chávez tras su nuevo
triunfo -"seguimos invictos", dijo-: "me informaron que la
pelota (de ese enorme batazo) cayó en medio de la Casa
Blanca, cayó en el medio del jardí­n... Un regalo pa’ Bush"
(George Bush, mandatario estadounidense) -subrayó- y luego,
muy seriamente, admitió su expectativa que el Gobierno de
EE.UU. cese la injerencia, es decir respete la soberaní­a
interna, sin intromisión en ninguno de los asuntos de
exclusiva competencia de los venezolanos.

Ante la prensa extranjera señaló que "no tenemos ningún plan
para tomar Washington por asalto, de atacar a los Estados
Unidos... pero estamos dispuestos aquí­ para ser libres,
defendemos la soberaní­a y Venezuela no es ni volverá a ser
una colonia como lo , aquí­ mandamos los venezolanos.
Queremos llevar al menos una relación como la que llevábamos
con el presidente Clinton, con él se podí­a debatir,
discutir".

¿Es evitable un enfrentamiento con Estados Unidos y su
doctrina Monroe? Todo parece indicar que no. Y, entonces,
todo dependerá de la fuerza de los protagonistas. Venezuela
en solitario, lógicamente no podrá enfrentarse, pero quizá
sí­ una América latinocaribeña integrada. Y es hora que
nuestros queridos intelectuales dejen de hablar de otra
cosa, de tirar la pelota afuera: se trata de integración y
en ella la integración militar soberana es una de las tareas
imprescindibles.

Los votos se pueden contar, pero la pasión, la
responsabilidad, no puede ser cuantificada. Y Chávez,
desencantado de la dirigencia media, apostó a esa pasión
popular para hacer esta campaña por el referendo, desatando
la fuerza de brigadistas, de patrullas electorales, que hoy
son una fuerza social organizada, un modelo organizativo que
no es un partido, no es frente nacional, sino un pueblo
movilizado, una masa organizada, "una fuerza moral" que
ocupa cada lugar de la geografí­a del paí­s.

Este triunfo electoral, el octavo consecutivo, genera una
situación nueva en el mapa polí­tico nacional pues representa
el más duro revés que hayan recibido sus adversarios y el
apoyo popular más contundente otorgado por el pueblo al
proceso bolivariano.

Ese pueblo que se comió a veces hasta diez horas de cola
para poder ejercer su derecho a la participación asumió que
su futuro estaba en esta votación, porque se trataba de algo
que va más allá del rechazo o el apoyo a un presidente. La
alternativa era entre dos modelos de paí­s, dos modelos de
mundo, entre soñar con el futuro, para consolidar un
proyecto polí­tico, económico y social, o para impedirlo.

Seis de cada diez venezolanos votaron por el modelo de paí­s
bolivariano que busca superar la exclusión polí­tica,
económica y social de las grandes mayorí­as, con una polí­tica
social articulada en torno a las denominadas ’misiones’, que
ha logrado mejorar sustancialmente los indicadores de salud
y educación del paí­s.

No puede haber protagonismo si no hay conciencia polí­tica y
ese es uno de los grandes avances que muestra hoy Venezuela.
Hoy los venezolanos quieren ser constructores de su propio
destino. El del 15 de agosto fue un triunfo de la
Constitución Bolivariana de 1999, a través de un inédito
referendo que ratifica el modelo democrático participativo y
protagónico, que garantiza una patria para todos, sin
exclusiones ni discriminación de ninguna í­ndole.

¿Se terminó la desestabilización? Para casi todo el mundo,
la cosa quedó clara: se trata de eso que muchos no
entendí­an, de la democracia participativa. De cómo los
venezolanos entendieron que eran sujetos de la polí­tica -y
no solo objetos, como habí­an sido condenados por las élites-
, con capacidad -y necesidad- de ser artí­fices de su propio
destino.

Y fue así­, la dinámica de los acontecimientos fue mayor que
la de los actores. Se llegó a la barrera del no retorno.
Este proyecto de "estado social de derecho y justicia"
relegitimado, reafirmado, tiene ahora que continuar
profundizando el proyecto estratégico para dejar
definitivamente atrás a los 40 años de democracia
declamativa, representativa, formal. "La IV República ha
muerto y su muerte fue lenta, difí­cil, que descanse en paz.
Con el acto del referendo nace definitivamente la V
República", afirmó Chávez. Si se terminó la transición...
¿ahora qué?

Sabe que se debe terminar con la transformación integral de
las instituciones del Estado, entre ellas la Justicia, que
ampara muchí­simos hechos de corrupción y garantiza la
impunidad de los poderosos. Como cuando dictaminó que el 11
de abril de 2002 no existió un golpe de Estado sino apenas
un vací­o de poder...

El falso dilema -de revocación o guerra civil- fue evitado,
y ya nadie tiene dudas: el pueblo venezolano, por goleada,
por paliza, apostó al futuro, negándose volver al pasado,
ante la mirada perdida de Jimmy Carter y de César Gaviria
que demoraron unas diez horas en ratificar las cifras
oficiales, y la sonrisa de una cantidad de observadores
internacionales, europeos, norteamericanos,
latinoamericanos.

[1Agencia Latinoamericana de Informacion - ALAI, URL: http://alainet.org