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Haití-Sismo : Un país estancado tras la tragedia


Añadió el Martes 9 de abril de 2013

Entrevista con Gotson Pierre, periodista independiente haitiano [1]

Por Marco Bello

Tomado de Antena Misionera [2]

El 12 de enero de 2010 un terremoto hacía temblar a uno de los países más pobres del mundo: Haití. Nunca habrá cifras exactas, pero se calcula que más de 300.000 personas perdieron la vida. Han pasado poco más de tres años y hemos querido acercarnos a la realidad de Haití hoy. Para eso hemos hablado con Gotson Pierre, periodista independiente haitiano, desde hace más de 30 años. Desde mayo de 2011 Haití tiene un nuevo presidente: el cantante Michael Joseph Martelly. La realidad del país no parece haber mejorado mucho en tres años, a pesar de las ayudas internacionales recibidas. Por eso comenzamos hablando sobre su impresión acerca de esta nueva etapa política.

Gotson Pierre nos confiesa: Éste es un gobierno que aparentemente cambia profundamente respecto del anterior. Un gobierno que comunica mucho. Una comunicación que invade todo, que casi reemplaza a la acción política. Se convierte en acción política. Cada día llegan numerosos comunicados de los ministerios, y de la presidencia. Una máquina de comunicación eficiente en todas las instituciones del estado.

Pero es un tipo de información unidireccional por parte del gobierno que da cuenta de lo que le interesa. El poder concede entrevistas a los medios seleccionados. Una administración que parece comunicar con el pueblo a través de los medios de comunicación, pero que en realidad limita el acceso de los periodistas a la información.

Es una comunicación persuasiva, que repite “Usted ve que las cosas están cambiando”. Más que información parece propaganda.

¿Y desde el punto de vista político?

En realidad nada ha cambiado. Es un presidente que no quiere negociar con nadie, se quiere imponer. No cuenta con suficientes apoyos en el parlamento y se mueve con un autoritarismo que recuerda el tiempo de la dictadura militar.

Parte del principio de que el presidente puede hacer lo quiera, es la concepción del líder supremo de la nación, la misma que tuvieron los Duvalier (padre e hijo dictadores sanguinarios en el siglo pasado). Para él, el presidente es el padre de todos los poderes. El principio de la separación del poder judicial, ejecutivo y legislativo no existe. Cree tener poder sobre todo lo que sucede en Haití y quiere imponer sus decisiones.

Ha recibido a los medios de comunicación para indicarles qué deben hacer y decir. Pero el parlamento no cuenta y esto produce una continua tensión institucional. A veces resuelta en el último momento gracias a la presión de la comunidad internacional o por miedo a una crisis de gobierno.

Hoy está en juego la formación del Consejo Electoral Permanente (CEP). El organismo que organiza las elecciones y se mantendrá en su cargo durante nueve años.

Los parlamentarios subrayan el hecho de que hoy el senado no puede elegir a los miembros del CEP porque la constitución requiere de dos tercios de los senadores presentes, pero en estos momentos la Cámara Alta tiene una tercera parte de sus miembros con mandato expirado, por lo que es imposible que haya quórum.

Sería necesario un Consejo lectoral provisional para completar el parlamento con elecciones y luego constituir el permanente.

El presidente ha influido en el poder judicial a quien impone su voluntad; de este modo, impuso un consejo de seis miembros aunque la constitución contemple nueve.

El proceso democrático se ve seriamente afectado por estos comportamientos.

Pero ¿existe una verdadera oposición? y ¿quién la forma?

Existe una oposición que se manifiesta cada vez más. Una crítica a la acción del gobierno. Pero la estructuración y la organización de esta oposición está aun por hacerse, a pesar de que existen actores sociales capaces de crear una unidad de acciones. Las debilidades y cambios de rumbo de Martelly han alimentado a la oposición y hemos visto una serie de manifestaciones de protestas, con participación de organizaciones de la sociedad civil y de los partidos políticos. Critican este enfoque de la política y la gestión de los asuntos públicos. El mal uso de los fondos públicos es evidente incluso por el puesto que ocupan sus familiares en la estructura administrativa.

¿Qué peso político tiene la comunidad internacional?

La comunidad internacional se adapta a la situación actual. No quiere problemas: mejor consolidar lo ya conseguido hasta las próximas elecciones generales. Martelly dice que no le tiene miedo a un golpe de estado porque la comunidad internacional está presente y monitoreando la situación a través de la MINUSTAH (Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití). La ONU da a entender que necesita de otros 5 años para formar una fuerza policial eficaz en Haití.

La comunidad internacional quiere que los términos de las elecciones se cumplan: un presidente es elegido y es presidente hasta las próximas elecciones, el resto no es un problema. Según ellos una sucesión de elecciones llevará a la estabilidad a pesar de los graves problemas de los haitianos que siguen sin resolverse.

¿La situación amenaza con explotar a nivel social?

El movimiento social organizado no es fuerte pero, la expresión de rechazo comienza a ser evidente. Esto ha dado lugar a una serie de manifestaciones en distintas ciudades del país en contra de los altos precios, la corrupción, el tráfico de drogas. Son fenómenos crecientes.

Hemos asistido a manifestaciones organizadas pero no necesariamente detrás una estructura fuerte. Son movimientos de protesta que se organizan. Una explosión que no debe desecharse. Martelly quiere seguir actuando según sus ideas pero en muchos aspectos no es capaz de dar respuesta a los problemas. La corrupción aumenta. Las personas que están en el poder quieren ganar mucho dinero, antes de crear programas de reconstrucción o de desarrollo.
Se vive en una situación de total impunidad para los corruptos.

¿El Estado está llevando a cabo programas para mejorar
las condiciones de vida de las personas?

El primer problema en la ejecución de los programas, como acabo de señalar, es la corrupción y el amiguismo. Esto significa que los beneficiarios finales de los programas del gobierno no son numerosos, sino aquellos afines al gobierno.

Otro aspecto es la orientación de los proyectos realizados. Se establecen para mejorar la situación a corto plazo, pero no tienen un impacto social duradero. Éste es el caso de los programas sociales del gobierno dirigidos a las familias. Algunos se inspiran en los programas brasileños contra el hambre, pero en Haití son gestionados por la presidencia y es una manera de cargar adeptos. Es difícil comprobar cuáles se realizan y verificar los resultados de cada programa. A veces hay cinco o seis programas con el mismo objetivo.

Normalmente se utilizan fondos multilaterales, o bien de la cooperación entre los estados y del tesoro público.

¿Todavía hay proyectos de emergencia tres años después del terremoto?

Lo humanitario está siempre presente en Haití. Están por un lado las agencias de la ONU, que trabajan con el gobierno y otras organizaciones no gubernamentales que realizan sus propios programas. Los proyectos de emergencia tienen un límite: trabajan en lo inmediato con las consecuencias de una serie de problemas, pero no inciden sobre sus causas.

Por desgracia, incluso el gobierno ha puesto en marcha un mecanismo para el mantenimiento de estas causas. Por ejemplo las intervenciones sobre los lugares de captación de agua, la limpieza de canales o la reforestación no se han realizado. Cuando llegan los huracanes siguen siendo causa de muerte y de destrucción.

Los desafíos de la situación actual en Haití son muchos y la gente que votó a Martelly desearía ver algunas señales de mejora. Pero no se realiza nada en este sentido, más allá de la propaganda y de la comunicación. Cada día hay un mayor desencanto aunque algunos siguen defendiendo vigorosamente a Martelly. Están los detractores que lo critican a través de las emisoras de radio y le hacen perder apoyos. Algunos analistas sostienen que el presidente no quiere elecciones ahora por miedo a perderlas.

¿Cuáles son las debilidades de la clase política haitiana?

Uno de los problemas centrales en Haití es que los hombres y mujeres que se dedican a la política, tanto en el poder como en la oposición, no son capaces de analizar, constatar, y aceptar los manejos realizados desde el poder. Falta el diálogo político. Se desconoce la situación y así es imposible proponer o tomar medidas para mejorar la situación del país.
Esta es la razón por la que los partidos políticos en Haití carecen de una base popular aunque tengan acceso a los medios de comunicación. Los partidos se construyen con una pequeña cantidad de militantes, pero falta la participación del pueblo.

¿Qué hacer hoy en Haití?

No veo el camino de salida mientras los políticos no sean capaces de trabajar junto con el pueblo.

Un líder carismático no resuelve los problemas. Es cierto que necesitamos una voz creíble, pero necesita una base de apoyo popular. Una de las principales funciones de los partidos políticos de los movimientos sociales y de las estructuras sociales es retomar el trabajo de educación popular y de la educación cívica, que había funcionado hasta 1986. Después de la crisis todos los recursos se han perdido, especialmente con el golpe de 1991. Los dirigentes murieron o se exiliaron. En gran parte es un trabajo perdido.

Tenemos que empezar a reorganizar a los campesinos, a los partidos populares, a educar a la gente a cerca de las ideologías políticas. Qué es la derecha y qué es la izquierda porque, en la realidad hoy no existen referentes ideológicos o de valores.

Es un papel muy importante, algunas asociaciones lo están asumiendo pero no es la tendencia dominante. La incertidumbre económica, la inseguridad han afectado a los sectores sociales, han hecho que todo el mundo esté preocupado por lo que pueda suceder mañana.
Los movimientos sociales siguen existiendo y veo una nueva coordinación entre las organizaciones de agricultores donde participan las mujeres y entre los sindicatos. El nacimiento de pequeños partidos políticos son señales interesantes de cara al futuro.

[1Entrevista grabada al final de 2012

[2Antena Misionera : www.antenamisionera.org / Entrevista publicada en la edicion de abril de 2013