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Migrantes haitianos en la Amazonía: Fin de un periplo e inicio de una nueva vida


Añadió el Jueves 26 de abril de 2012

Por el Servicio Jesuita a Refugiados para Latinoamérica y el Caribe (SJR LAC)

Sometido a AlterPresse el 26 de abril de 2012

En el transcurso de las dos últimas semanas, los 363 ciudadanos y ciudadanas haitianos, que habían sido varados desde el 13 de enero de este año (2012) en la localidad brasileña de Tabatinga, fronteriza con Colombia y Perú en el río Amazonas, ya llegaron a Manaus, capital del departamento del Amazonas.

Se pone fin así a su periplo, desde Haití a Brasil pasando – la mayoría de ellos y ellas - por República Dominicana, Ecuador, Perú, o transitando por Chile y Bolivia, o inventando otros caminos en la vasta región suramericana. Fin también a su larga espera dolorosa, durante más de tres meses en una zona excluida, ubicada en el corazón del río Amazonas.

La salida de Tabatinga

Del 14 al 23 de abril, los haitianos viajaron en grupos de cien personas, del puerto de Tabatinga a Manaus, luego de haber recibido sus protocolos de refugiado por parte de la Policía Federal de Tabatinga. El protocolo de refugiado es un documento oficial que les autoriza a ingresar legalmente al país y a iniciar el proceso para la obtención de su tarjeta de trabajo provisional y posteriormente su residencia permanente.

El pasado 5 de abril, el Ministerio de la Justicia de Brasil anunció la decisión del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff de permitir el ingreso de 245 haitianos varados en Iñapari, en la frontera peruana con Brasil y Bolivia, y de otros 363 haitianos bloqueados en Tabatinga [1] los haitianos habían ingresado a las fronteras de Brasil después del 13 de enero de 2012.

A pesar de la difícil situación humanitaria que enfrentaban los migrantes en ambas fronteras, la administración brasileña se había negado contundentemente a dejarlos ingresar a su territorio. Luego de una vasta presión, ejercida por alcaldías locales peruanas y brasileñas, organizaciones no gubernamentales, iglesias, organismos de derechos humanos basados en los tres países (Brasil, Perú y Bolivia) y en Haití, asociaciones de migrantes haitianos en México y en Ecuador y los mismos haitianos varados, el gobierno brasileño se ablandó y tomó por fin la decisión tan esperada.

Con esta decisión, el gobierno brasileño extendió a dichos haitianos, anteriormente varados en las fronteras brasileñas, los beneficios de la anterior Resolución normativa, publicada el 13 de enero de 2012 por el Consejo Nacional [Brasileño] de la Inmigración (CNIg), por la cual se regularizó, por razones humanitarias, a todos los haitianos que habían ingresado al país de manera irregular antes del 12 de enero de 2012 [2].

La llegada a Manaus

Al llegar a Manaus, los haitianos fueron acogidos y censados por la Pastoral de Inmigrantes de la Arquidiócesis de Manaus, que les brinda también las primeras informaciones y orientaciones sobre cómo completar su proceso de regularización migratoria, cómo conseguir empleo, vivienda, etc.

La gran mayoría de ellos, que no tienen dónde vivir en Manaus, principalmente los grupos vulnerables como mujeres embarazadas y familias con niños, fueron alojados en parroquias y en otros espacios de la ciudad. Se les ha brindado también la atención humanitaria, el acompañamiento psicosocial y otros tipos de servicios.

En este sentido, los diferentes grupos y organismos de la sociedad civil de Manaus, entre ellos la Región provincial de la Compañía de Jesús en la Amazonía que acaba de abrir en dicha ciudad una oficina llamada “el Servicio Pro-Haitiano”, hacen todo lo posible, con sus limitados medios financieros, para acoger a más de 4,600 haitianos que viven en la ciudad de Manaus.

El Servicio Pro-Haitiano de los Jesuitas de la Amazonía, que cuenta con voluntarios - entre ellos una ciudadana haitiana - que hablan creol haitiano, brinda servicios de traducción a otras entidades públicas y privadas que necesitan comunicarse con los haitianos. Ofrece también un servicio a los mismos haitianos que simplemente quieren hablar, contar sus problemas, sus experiencias y, para esto, buscan a alguien que los pueda escuchar en su mismo idioma.

Si bien el gobierno brasileño regularizó a los haitianos, aún no ha adoptado ninguna política de integración de esta población que llega a un país nuevo y sin hablar el portugués. El reto de la protección de esta población sigue, en vistas a su integración humana y digna en la sociedad brasileña.

Desde el terremoto del 12 de enero de 2010, los haitianos han huido de su país devastado hacia diferentes países de Sur América, entre ellos Ecuador, Chile, Venezuela, Guyana Francesa y Brasil.

Y esto, a pesar de las políticas restrictivas adoptadas por gran parte de esos gobiernos, desde el cierre de sus fronteras (Brasil, Bolivia), la imposición de visas para el ingreso de los haitianos a sus territorios (Perú), hasta el retorno de los caribeños hacia su país de origen a su llegada a los aeropuertos (Chile y Ecuador), pasando por el aumento de los requisitos para ingresar a los países, obtener su regularización migratoria y realizar diferentes actividades tales como trabajar y estudiar.

Estos flujos haitianos han sido, en gran parte, promovidos por redes de traficantes que cobran entre 3,000 y 5,000 dólares americanos a los migrantes, prometiéndoles empleo, becas de estudio e incluso viajes a Europa y a Estados Unidos de América supuestamente desde Sur América.

Promesas que resultan falsas.

Dichos flujos han sido también alentados, porque las Islas del Caribe - tales como las Islas Turcos y Caicos, las Bahamas, Trinidad y Tobago - vienen retornando y deportando a los haitianos hacia su país de origen, cuando éstos no pierden la vida en el viaje en frágiles embarcaciones. Mientras que, en República Dominicana, la situación de los haitianos ha desmejorado mucho, debido a las repatriaciones recurrentes, la discriminación, las barreras migratorias y otras violaciones de derechos humanos contra esta población y sus descendientes en el país vecino.

En este sentido, Sur América se ha vuelto un polo cada vez más importante de migración para los haitianos.